BREVE APROXIMACIÓN AL TEMA
CRISTIANISMO Y POLÍTICA
CONSIDERACIONES PRELIMINARES:
Pr. Horacio Pastor
Antes de introducirnos en el tema es necesario dejar establecidas la base sobre la que como parte de la Iglesia del Señor en Argentina deberemos trabajar para encontrar las respuestas sobre este tema tan actual como es cristianismo y política.
Ante la necesidad de tratar este asunto y a riesgo de ser redundantes señalaremos una vez mas que creemos que la Palabra de Dios revelada, escrita y completada, la Biblia, es la única base sobre la que podemos apoyarnos en busca de respuestas y fijar nuestra posición como Asociación de Iglesias.
Al afirmar que solo en la Palabra de Dios debemos encontrar las bases para definirnos (Tanto en el tema que nos ocupa como en todos los que pudieran surgir), queremos significar que en ninguna forma puede ser aceptado como base para una decisión tan importante como ésta que la época actual, la práctica o los hechos de la “realidad de lo que se observa en otros países” sea quienes señalen el rumbo a seguir por la Iglesia del Señor. Si aceptáramos el falso argumento que “la única verdad es la realidad” (Aunque la llamada “realidad” sea tan inestable, frágil y engañosa como el mismo corazón del hombre), condicionaríamos la importancia de la respuesta que la Iglesia del Señor debe dar “a las circunstancias” y no a la voluntad revelada en su palabra escrita, por lo que caeríamos una vez mas en un enorme error.
Con la ayuda del Señor trataremos de profundizar en las Sagradas Escrituras buscando claridad sobre este asunto ya que sabemos que, “Tenemos también la palabra profética mas segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones, entendiendo primero esto, que ninguna profecía es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras ...”
( 2da. Pedro 1: 19 al 2: 1 )
Lo dicho por el Apóstol Pedro es lo que fundamenta la obligación que tenemos hoy, como hombres de Dios, de buscar las respuestas en el único lugar posible, su Palabra.
Eso haremos si el Señor lo permite...
INTRODUCCION
Desde hace tiempo se discute si el cristiano (y la Iglesia) debe o no participar en política. Creemos que así expuesto el tema no solo lo limita sino que disimula el problema de fondo que, en muchos casos es, simplemente, la búsqueda de obtener el poder (terrenal y humano) o ser parte de él por medio de la integración de algunos hombres llamados “cristianos evangélicos” a los partidos políticos existentes.
Aunque la Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe diga que “Política” proviene del vocablo griego “polis” que significa Ciudad-Estado, designando así la organización territorial y política surgida en Grecia entre los siglos VIII al VI a.C. y el Diccionario del Español Moderno de Martín Alonso defina a “Política” como “el arte de gobernar y conservar el orden”; en la práctica y por lo que vemos en muchos lugares, también en nuestro país, algunos tenemos la impresión que se parece más a competencias electorales que tienen en cuenta como prioridad absoluta la búsqueda de alcanzar el poder que el triunfo y su consecuencia inmediata, ser gobierno, proporcionará al partido político que triunfe, a su principal candidato y a todos los que le acompañen tanto en los cargos electivos como en los políticos y a continuación, en un distante segundo plano brindar el servicio, la asistencia y las múltiples soluciones postergadas a los gobernados.
De manera que “política” es en la práctica, hoy, sinónimo de lucha por obtener el poder casi siempre sin importar los costos, ya que solo el que triunfe lo obtendrá y es muy discutible, por no negarlo rotundamente como creo que corresponde, que “transparentar la política” y a sus partidos sea prioridad del Señor.
Pero además, como el poder no está en un ciento por ciento en manos del gobernante y su partido, podemos ver a diario como se lucha por tratar de obtener la porción de él que otorgan el número de adherentes a los derrotados.
Lamentablemente este problema ya se ha instalado en nuestro medio, donde según el “número de miembros” que tenga una iglesia la categoriza y se asigna importancia a los pastores y predicadores de acuerdo con la popularidad alcanzada.
Con toda razón muchos hermanos se preguntan: “En nuestros días, ¿dónde está la diferencia entre el mundo y nosotros…?”
¿Desearemos en verdad que haya una diferencia notoria…?
Volviendo al tema, en nuestros días hay quienes promueven la participación en política de los cristianos evangélicos y hay quienes no lo aceptan; hay quienes impulsan a nuestros jóvenes a integrarse a las diversas fuerzas políticas del país y quienes no desean que tal cosa ocurra. Los primeros representan una línea liberal aunque gusten llamarse progresistas o gente adecuada a la época; los segundos se consideran ortodoxos aunque sus detractores suelen llamarlos legalistas.
A la cabeza de los llamados conservadores u ortodoxos se encuentra Tertuliano (Siglo II). El consideraba que la vida política era siempre demasiado corrupta como para que un cristiano pudiera involucrarse en ella de modo fructífero.
El primer representante de quienes poseen un pensamiento liberal en este tema fue Agustín de Hipona, (“San Agustín” para la Iglesia Católica Romana) que vivió tres siglos después de Tertuliano.
Desde aquí, y sin pretender definir un tema que tiene tantos años de existencia trataremos de presentar lo que creemos, con toda honestidad, que nos responde el Señor por las Escrituras.
CRISTIANISMO Y POLÍTICA desde la perspectiva del TESTIMONIO BIBLICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Casi siempre que se oye promover la incorporación de cristianos a algún partido político o al gobierno de turno, se lo fundamenta haciendo mención a lo sucedido con José, el hijo de Jacob por cuya mano Dios permitió a Egipto sobrevivir y al Profeta Daniel, gobernante y consejero durante el imperio babilónico y medo-persa.
Creo que no debiéramos olvidar a Mardoqueo, el tío de la reina Esther que fue segundo del rey Asuero y también a Lot, sobrino de Abraham, quien se sentaba “a la puerta de Sodoma” (Gén. 19: 1), lo que según las costumbres de la época era el lugar en el que se reunían las personas destacadas para tratar los asuntos mas importantes en la ciudad y de esta manera colaborar, con todo lo que ello significa, con el rey.
Cuando a continuación veamos brevemente tanto los aspectos comunes como los opuestos que estos hombres del pasado bíblico tuvieron, será importante hacerlo a la manera que el Apóstol Pablo enseña cuando dice “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15: 4).
Miraremos con atención la significación literal de dos de las palabras griegas compuestas que conforman este texto y con esa significación lo leeremos nuevamente:
Paciencia: (Hupomone) Lit. “permanecer debajo”.
Consolación: (Paraklesis) Lit. “llamar al lado”.
En consecuencia el texto podría leerse así: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por “permanecer debajo” y “llamar al lado” a las Escrituras tengamos esperanza”.
Con la determinación de “permanecer debajo” de la voluntad expresa del Señor en su Palabra y “llamando al lado” en nuestro auxilio a las Escrituras, avanzaremos en la búsqueda de comprender la voluntad de Dios para nuestros días en este tema tan importante, sin el ánimo de polemizar pero con la determinación de alinearnos en aquella posición con la que sobre la base de la revelación bíblica y escuchando al Espíritu de Dios alcancemos certeza.
Solo haremos una breve reseña de los aspectos que tuvieron en común estos tres hombres de Dios por considerarlo indispensable para el tema que tratamos, citando los textos bíblicos al final.
1. Los tres fueron fieles a Dios y se dispusieron obedientemente a hacer todo aquello que habían creyeron proveniente de él, lo hubieran recibido como enseñanza de sus padres, por revelación del Señor o por formación escritural.
2. Ninguno de los tres tuvo intención ni planificó estrategia alguna para llegar a los altos cargos que ocuparía. Solo se propusieron escuchar y obedecer al Señor aún cuando su situación fuera por demás desventajosa.
3. No hicieron alianza con grupo alguno para ser promovidos a los altos cargos que ocuparon, no se reunieron con las autoridades de su tiempo en secreto para concretar acuerdos o planificar el camino. Solo vivieron esperando en el Señor el cumplimiento de sus promesas sin atreverse a abrir camino por sus propios medios.
4. Cada uno llegó a su respectivo y alto cargo debido a su probada rectitud ante los ojos del Señor y en el secreto de la comunión con él, aún cuando el entorno general de su época se hubiesen corrompido moral y espiritualmente en un altísimo grado, se tratara de los hermanos de José o del pueblo judío y su dirigencia sacerdotal, profética y política al referirnos a Daniel y Mardoqueo
5. En los tres casos su ascenso tuvo directa y exclusiva relación con el plan de Dios para guardar a su pueblo, pues no solo peligraba el cumplimiento de las profecías sino el plan de redención del hombre.
6. José, Daniel y Mardoqueo fueron los hombres mas maduros, de mas íntima comunión con Dios y de mayor envergadura espiritual y moral que el pueblo de Dios tuvo en sus respectivas épocas.
7. El ascenso de estos tres hombres de Dios a las altas funciones que cumplieron no tuvo un carácter corporativo ni ánimo de conquista, tampoco tuvo que ver con ningún acuerdo entre los líderes judíos para llegar al poder y mejorar el modo de vida o el futuro de sus hijos, sino que fue algo único e individual en cada una de las épocas. Fue un plan de Dios dirigido y desarrollado por él que tuvo, entre otros propósitos hacer justicia con los suyos castigando la idolatría y lograr, simultáneamente, la supervivencia de su pueblo siempre representado por un remanente fiel.
8. Los tres amaban a su pueblo y familia, por ellos vivieron y trabajaron con integridad y desinterés aún cuando esto fuera al servicio de imperios paganos y crueles.
Génesis 34; 35: 22 – 25, 37; 38; 39; 40; 41; 42; 43; 44; 45; 46; 47; 48 y 50.-
Daniel 1: 1 – 8, 17 – 20; 4: 4 – 9, 19 – 28, 34 – 37; 5: 1 – 7, 17 – 31; 6: 3, 10 – 16, 19 – 28; 8: 1 – 2, 16 – 19, 27; 9: 1 – 23; 10: 1 – 3, 7 – 21; 12: 1 – 4, 9 – 10, 13.-
Esther 2: 5 – 7, 20 – 23; 4: 1 – 4, 13 – 17; 6: 1 – 10; 9: 2 – 4, 20 – 31 y 10: 1 – 3.-
Lot y su tiempo. Decisiones y diferencias con los anteriores ...
En el caso de Lot, lamentablemente las cosas fueron diferentes a las de José, Daniel y Mardoqueo.
1. El no esperaba en Dios sino que decidía por su cuenta. Era definidamente un creyente materialista. Esto explica por qué “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma”. Lot anhelaba ser parte y disfrutar de las excelencias y adelantos que la civilización de Sodoma proporcionaba, ya que por sus condiciones y posición económica se sentía con derecho a ambicionar.
2. También fue parte del gobierno, sentándose a las puertas de Sodoma (Lugar de reunión en el que juzgaban los asuntos de interés los ancianos y hombres prominentes de la ciudad, como ya se dijo) desde donde partían consejos a su rey.
3. No hacía caso del peligro que el pecado significaba y al parecer restó importancia el riesgo que la sociedad de Sodoma y sus costumbres podrían significar en el futuro, tanto a él como a su esposa e hijas.
4. Su estatura moral y espiritual era mediocre y por ello nos dejó una enorme lección sobre lo que significa y las consecuencias que traen la amistad con el mundo, pues aunque afligiera su alma cada día por la pecadora conducta de sus vecinos no solo le fue imposible modificarla, sino que además perdió todo lo que tenía por su errónea elección.
5. Daba más importancia a mantener y multiplicar sus riquezas que a ser la cabeza espiritual de la familia.
6. Por elección “habitó en las ciudades de la llanura” aún cuando comprobó que Abraham, su tío y amigo de Dios había escogido “acampar en tiendas”. Desde la distancia podemos comprobar que Lot se consideraba a sí mismo un “adelantado” en comparación con Abraham, quien a su parecer “se había quedado preso en el túnel del pasado”.
7. Tan enfermo espiritual y moralmente llegó a estar, que no dudó en ofrecer sus hijas a la multitud de perversos con los que vivía en la misma ciudad desde hacía años para tratar de salvar de la agresión sexual a los visitantes que se alojaban en su casa.
8. A tan profunda insensibilidad espiritual y moral había llegado que aceptó que sus hijas planearan tomar maridos sodomitas.
9. Lot representa en toda su magnitud la vida y elección que tienen lugar en el corazón del cristiano tibio, pero también es, con toda crudeza, una acabada muestra de las consecuencias que se obtienen por vivir así.
Génesis 13: 5 – 15; 14: 8 – 16; 19.-
CRISTIANISMO Y POLÍTICA desde la perspectiva del TESTIMONIO BIBLICO DEL NUEVO TESTAMENTO.
El marco de desarrollo de nuestro trabajo.
Habiendo observado lo que el Antiguo Testamento puede enseñarnos hoy sobre el tema “Cristianismo y Política”, deberemos avanzar para descubrir lo que el Nuevo Testamento tiene para decirnos comenzando con lo que la posición y palabras del Señor Jesucristo muestran, pues este es el tiempo de la Iglesia y no el de la conquista del mundo prometida al Pueblo de Israel, como erróneamente pensaban los judíos y aún los discípulos hasta los días posteriores a la resurrección del Señor. (Hechos 1: 6)
Desde el comienzo de su vida ministerial en la tierra, el Señor Jesucristo trazó las líneas generales de su enseñanza y labor, que naturalmente serían la enseñanza y labor de su Iglesia. Se las puede resumir en las palabras dichas poco antes de ascender al cielo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. (Mateo 28: 19 – 20). Fuera de esta tarea no tenemos, como Iglesia, ninguna otra asignada. Como individuos, los cristianos tendremos diversas actividades laborales que servirán para nuestro sostén económico y el de nuestras familias, al elegirlas deberemos ser cuidadosos para no desempeñar ninguna que sea contraria, ideológica o espiritualmente con lo que es esencial: el evangelio de Cristo.
Cristo y su “pensamiento cristiano”.
Las propuestas de gobierno, cargos y poder no son nuevos a los oídos de la Iglesia del Señor. La primera oferta que se hizo se encuentra registrada en el Nuevo Testamento y fue presentada a Cristo mismo, cabeza de la Iglesia y máxima autoridad de ella.
El episodio es conocido como “la tentación”, su promotor fue el diablo, en cuyos propósitos jamás se puede esperar nobleza alguna.
Texto: Evangelio de Lucas 4: 1 – 14.-
Aunque conviene leer todo el texto citado, solo recordaremos que experimentando hambre después de cuarenta días de ayuno el Señor recibe la primera tentación envuelta en una impactante lógica: “Si eres Hijo de Dios di a esta piedra que se convierta en pan”; en otras palabras el mensaje era simple y directo: “Utiliza tus dones y ministerio para satisfacer con todo derecho tus indiscutibles necesidades personales”. Jesucristo respondió con una frase tomada de “las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza”: “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra de Dios”.
También el diablo lo tentaría a utilizar una falsa fe, algo bastante común en nuestros días, proponiéndole realizar una monumental demostración que desafiaría la ley de gravedad misma y movilizaría a Dios a responderle de manera sobrenatural para cumplir su Palabra. Nuevamente el diablo se lleva una gran sorpresa al recibir como respuesta de Jesús “cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza”: “Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios”, demostrando que iniciar o promover gigantescos proyectos no es siempre una demostración de fe, pues si lo que emprendemos no proviene de Dios solo se trata de una vanidosa manera de aparentar ante los ojos de las personas y constituye un delito: “Tentar a Dios”. Demasiados “imperios religiosos” hemos visto caer por tales decisiones en los últimos veinte años.
Pero por ser pertinente con el tema vamos a citar en tercer lugar los vers. 5 al 8: “ Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mi me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.
Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás”.
Cuando somos tentados debemos saber que la primera acción ya la tuvo el diablo, a los hijos de Dios nos corresponde dar la respuesta adecuada.
En este último asalto del diablo a la santidad del Señor se observan varias acciones. A todas ellas Cristo las tomó en cuenta y no se permitió confusiones ni atracción a propósitos ajenos a la voluntad del Padre.
La primera acción.
“Y le llevó el diablo…”, “ …y le mostró … todos los reinos de la tierra.”
El problema no estaba aquí, sino en lo que seguiría…
La segunda acción.
“Y le dijo: …”
Esto es, precisamente contra lo que el Señor luchó y lo que enfrentamos nosotros en estos días constantemente: Argumentos diabólicos, propuestas tramposas entrelazadas con textos bíblicos y siempre, disimulada pero inevitablemente el riesgo de tener que pagar altísimos costos …
Lo que el diablo dijo tras la primera acción fue un argumento en dos partes:
La tercera acción.
Aquí es donde se presenta, sutilmente, el costo. Lo que el diablo dijo al Señor tenía un costo altísimo aunque parecía pequeño. En nuestros días ocurre igual...
Lo que nos enseña la respuesta del Señor Jesucristo.
La respuesta del Señor Jesucristo había sido contundente: “Vete de mí Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”.
Es muy importante advertir que el Señor no discute el argumento del diablo en ninguna de sus partes y tampoco lo acusa de mentir al respecto, al no responder nada al argumento que “los reinos de la tierra y la gloria de ellos” le fueron entregados y que en consecuencia puede darlo “a quien quiera” parece confirmar tal cosa, sin que esto altere el hecho que Dios, creador del universo, es quien quita reyes y pone reyes.
Es la razón por la que un tiempo después Jesús daría a Satanás el título de “príncipe de este mundo”, haciendo referencia clara a lo que significa el ángel caído para el actual sistema imperante aún sobre la tierra. (Jn. 12: 31; Jn. 14:30 y Jn. 16: 11 ).
Teniendo estas cosas en cuenta entendemos por qué la idea de cogobernar con el príncipe de este mundo no estaba en los planes del Señor, quien es la luz del mundo. El propósito del Señor era otro “ …librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2: 15). Cogobernar hubiera significado al Señor perder el tiempo tratando de mejorar un sistema a cuya cabeza está el padre de la mentira, cuando por delante tenía una tarea única: la redención eterna del hombre a quien debía reconciliar con Dios por medio de sí mismo y dejar para nosotros, su Iglesia, el ministerio de la reconciliación. Rechazar involucrarse en el gobierno de los reinos del mundo fue el camino por el que Cristo quiso dar el primer y fundamental paso para reemplazar el actual sistema de pecado imperante.
En síntesis, el Señor rechazó la tentadora oferta porque él no pretendía mejorar el actual sistema de gobiernos terrenales haciendo alianza con el diablo, máximo responsable de pecado, corrupción, inequidad y miseria existente, sino reemplazarlo por otro que estuviera bajo su autoridad exclusiva y cuyas características fueran:
Los cristianos hoy “sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo ...” (1ra. Juan 5: 19 – 20).
El mundo entero dejará de estar bajo el maligno cuando llegue el cumplimiento del tiempo y Dios instale sobre la tierra el gobierno teocrático que “estará bajo el benigno”, que no es otro que el verdadero Señor, nuestro Salvador Jesucristo.
Finalmente, y ya muy cerca de la cruz, el Señor completaría el concepto central sobre el tema de su relación con los gobiernos terrenales al decir: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Jn. 18: 36).
En síntesis, lo que el Señor rechazó enfáticamente fue hacer alianza con quien tenía el mundo bajo su dominio (“El maligno”) para obtener gobierno y reinos, porque el costo demandado invalidaba toda posibilidad de dependencia de la voluntad de Dios a quien era “el Hijo de Dios”. Esto hubiera sido igual que unirse “en yugo desigual con los incrédulos” (2da. Cor. 6: 14) pues sabemos que el diablo es el dios de este siglo y “el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca …” (2da. Cor. 4: 4 ).
Cristo sabía que los reinos del mundo no vendrían a ser suyos y de su Iglesia por hacer un acuerdo con el diablo o con sus diplomáticos, educados y elegantes delegados, sino como dice la Palabra de Dios, “porque tú (Cristo) fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apoc. 5: 9-10). Los reinos del mundo solo serán de Cristo cuando haya puesto a todos sus enemigos como estrado debajo de sus pies a consecuencia del triunfo obtenido por su sangre derramada en la Cruz del Calvario…
Nota Importante: La opinión y posición asumida sobre este tema aparece argumentada en el mismo sentido, aunque en manera notablemente superior por hombres de indiscutible autoridad en el conocimiento de la Palabra de Dios, tales como:
ü G. Campbell Morgan en “Las Crisis de Cristo”.
ü Robert Jamieson, A. R. Fausset y David Brown en el Tomo II de su “Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia”. (Comentando Mateo capítulo 4).
ü A. T. Robertson en su “Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento”. (Comentando Lucas capítulo 4).
ü Luis Bonnet y Alfredo Schroeder en el Tomo I de su “Comentario del Nuevo Testamento”. (Comentando Mateo capítulo 4).
Hechos de los Apóstoles relacionados al tema.
Conclusión: Pedro no señaló la necesidad que el gobierno romano fuese mas tolerante y justo, ni conversó con Cornelio para que tratara de hacer algo que ayudara a mejorar las cosas utilizando su posición dentro del ejército imperial. Lo que sí dijo fue que Dios “nos mandó que predicásemos (el evangelio) al pueblo y testificásemos” que el Señor Jesucristo es la persona a quien Dios puso “por Juez de vivos y muertos”. En otras palabras dijo que nuestra tarea es trascendente y mayor que toda alianza o acuerdo político tendiente a mejorar política, social y económicamente el actual sistema imperante.
Conclusión: También en Macedonia, como en todo el Imperio Romano había injusticia, opresión, esclavitud, violencia. La “Pax Romana” era en sí misma pura violencia. En ese contexto Pablo y el grupo de colaboradores entienden que la única y verdadera ayuda que como Iglesia del Señor podían y debían dar en Europa, entrando por la puerta que mostraba el Señor en Macedonia, era anunciar el evangelio …
Conclusión: Es claramente comprensible que dos reyes de reinos diferentes y sus servidores no pueden coexistir ni cogobernar el mismo territorio y por lo tanto deben enfrentarse utilizando cada uno sus respectivas armas, leyes y mensajes. Solo uno puede vencer en la lucha que, como es espiritual, tiene que ver con la muerte. El que derrote a la muerte triunfa, Cristo destruyó “por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo (No al César)” (Hebreos 2: 14) y le quitó las llaves de la muerte y del Hades. “El César” es la cara visible que representa a la invisible y verdadera autoridad que hay sobre el mundo, la de las tinieblas. Como dijo el Señor, “a César (Solo) lo que es de César y a Dios (Todo) lo que es de Dios”. (Mt. 22: 21)
Conclusión: Pablo dice: 1) “No me hallaron disputando con ninguno”. 2) “Ni (me hallaron) amotinando a la multitud” en los tres lugares públicos posibles: El Templo, las sinagogas, la ciudad. Lo que el Apóstol dice no haber hecho es hoy tarea específica, prioritaria y en la que es especialista todo político que esté en campaña preeleccionaria en cualquier país del mundo: 1) Disputar con todos sus adversarios y 2) “amotinar a la multitud” para ponerla a su favor, ya que la palabra griega traducida “amotinar” es “epistasis” que tiene la siguiente significación: “Hacer una acometida o arremetida” (Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento de A. T. Robertson). Pablo agrega, en el mismo Libro de Hechos 24: 16, que su propósito era procurar tener una conciencia “sin ofensa ante Dios y ante los hombres”.
Pudiendo citar muchas otras escrituras novotestamentarias solo agregaremos las que siguen:
CONSIDERACIONES FINALES.
Cuando tomamos una posición sobre cualquier tema que sea, podemos tener la razón o equivocarnos, pero cuando de la Iglesia del Señor y de su Obra se trata, ya no cuenta nuestra opinión, por bien fundamentada que esté, sino que lo importante es adecuarnos a lo que sea su voluntad manifestada en la Palabra escrita. Creo que es evidente que las Escrituras se oponen a la participación y al activismo en política de los cristianos y que nosotros, como Pastores, deberíamos tener un mensaje unívoco, desechando el doble discurso que se oye desde púlpitos y agrupaciones pastorales.
Por eso y a la manera de quien piensa en voz alta quisiera hacer algunas preguntas, pues las respuestas permitirán que se llegue a conclusiones importantes…
Ø ¿Aprobará el Señor que quienes formamos su Iglesia demos una respuesta diferente a la que él dio cuando le fueron ofrecidos los reinos del mundo y la gloria de ellos?
Ø ¿No será que se ha evaluado de manera incompleta e incorrecta lo que significa para un cristiano el nocivo ámbito de la política por estar más ocupados en soñar con el poder humano que en considerar si Dios aprueba que nos involucremos con él?
Ø ¿Será que lo dicho por el Señor en Mateo cap. 24 ha perdido vigencia?
Ø ¿Podría ser que días como los de Noé o Lot, con todo lo que significan ya hayan llegado y que el corto tiempo que le queda a la Iglesia del Señor sobre la tierra deba ser invertido solo en la tarea específica que tenemos y que nadie, con excepción de ella puede realizar? ¿O será más importante escuchar a quienes nunca predican sobre esos temas porque pretenden ser parte del poder terrenal?
Si tenemos presente que la Iglesia fue “concebida” en la mente de Dios antes que el mundo fuese y “dada a luz a su debido tiempo” por medio de Jesucristo en virtud de su muerte redentora y su triunfal resurrección con el propósito de tener un instrumento a través del cual poder implantar “su Reino” en el corazón de los hombres de toda lengua, raza, pueblo y nación mediante la predicación del evangelio; comprenderemos cuál es la primordial misión de la Iglesia y cuál o cuáles son aquellas en las que no debemos intervenir.
Ahora el Reino de Dios se manifiesta en forma invisible en las personas que se someten al señorío de Cristo, pero cuando el Señor Jesús regrese a la tierra con su amada Iglesia, instaurará su Reino visible, de paz, justicia y equidad universal. Ese será el momento para que los cristianos, “… el linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios …”; que fuimos llamados durante la breve dictadura del príncipe de la potestad del aire sobre la tierra para anunciar “ las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable”, gobernemos.
Creo firmemente que será entonces el tiempo de cantar “un cántico nuevo diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” porque habrán llegado los días de los que habló el Profeta Isaías en el capítulo 11, en los que el lobo y el cordero morarán juntos y que el leopardo con el cabrito se acuesten sin temores; días cuando el becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos y un niño los pastoree; será esa la época cuando la tierra sea llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubran el mar, porque a causa de haber sido hechos por el Señor reyes y sacerdotes para nuestro Dios, “reinaremos sobre la tierra” (Apoc. 5: 9-10)
El Señor nos llene de sabiduría y madurez para comprender su voluntad…