El último mensaje de ayer…
Su vigencia
hoy...
Pr. Horacio D. Pastor
Consideraciones Preliminares
“… los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor y el que quiera ser primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos” (Mt. 20: 25 – 28)
Cuando el Señor Jesús habló de las significativas e insalvables diferencias existentes entre los gobernantes y “grandes” de las naciones y sus propósitos con lo que deberían ser y hacer sus siervos, marcó también las diferencias entre el Reino de los Cielos y el Reino de las Tinieblas de quien dependen “los reinos del mundo y la gloria de ellos” (Lc. 4: 6), por ello es que podemos afirmar que el propósito del Señor es que existan hombres y mujeres con autoridad espiritual cuyo propósito de vida sea servir a quienes forman la Iglesia del Señor y no servirse de ellos. Esa exigencia a quienes ocupan posiciones de autoridad tiene que ver con la actitud que tuvo él mismo durante su ministerio sobre la tierra.
Es por esto que el Apóstol Pablo, un hombre que recibió el evangelio por la palabra de Jesús mismo pudo decir: “Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores que cada uno sea hallado fiel” (1ra. Cor. 4: 1 y 2).
Es por eso que a finales del año 58 o a principios del 59, advirtiendo que su ministerio comenzaba a recorrer un camino que le impediría volver a visitar las Iglesias por él fundadas y comprendiendo la enorme importancia que el Señor había asignado al oficio ministerial de Pastor, invita a los ancianos de la Iglesia en Éfeso para una última reunión con él.
A la distancia se entiende la urgencia que tiene en hablarles, Pablo ha comprendido que no volverán a verse y no puede perder tiempo…
El mensaje a los ancianos de Éfeso.
Texto: Hechos 20:17-38.
Introducción
Ese testamento toma la forma de un último y urgente mensaje que no puede dejar de transmitir.
En él incorporará las enseñanzas que junto con el Espíritu Santo considera más importantes para los Pastores, está apremiado en reiterar a quienes son autoridades de la Iglesia lo que entiende será su principal deber: Ser ejemplo para la Iglesia, o modelos a los ojos de los demás...
Casi podríamos afirmar que en el corazón de Pablo están las palabras “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1ra. Cor. 11: 1), concepto que también escribiría a otras Iglesias: Fil. 3: 17; 1ra. Tesal. 1: 6 y 2da. Tesal. 3: 7.
Pablo también sabe, por revelación del Espíritu Santo, que el futuro será difícil para la Iglesia (1ra. Tim 4: 1 – 3 y 2da. Tim 3: 1 – 9) y aún cuando confía en el Señor no quiere dejar nada de lo que a él corresponda inconcluso, a medias… Por eso invita a los ancianos de la Iglesia en Éfeso a quienes quiere darles personalmente ese último mensaje para reforzar lo que durante años predicó con palabras, con actitudes o con hechos que trascendieron el lugar en el que ocurrieran porque así, con palabras, actitudes y hechos predica un hombre de Dios.
Es que el Saulo de Tarso de antaño es para entonces Pablo de Cristo y quienes son de Cristo siempre tienen un mensaje proveniente de Dios para compartir, aunque en realidad, quienes pertenecen a Cristo son un mensaje viviente…
El bosquejo del mensaje del Apóstol Pablo es simple, como debe ser siempre la verdad y profundo como todo lo que proviene del Espíritu de Dios.
Consta de cuatro partes perfectamente definidas, claramente diferenciadas pero complementarias entre sí, de manera que hilvanadas una tras otra terminan presentando a sus oyentes un ajustado mensaje de despedida, de enseñanza y de acabada claridad profética para aquellos días y para los actuales
1ra. Parte del Mensaje.
La conducta propia sometida al juicio de sus consiervos.
Texto
20:17 Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
20:18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
20:19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20:20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
20:21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
I. La conducta del Apóstol.
En muchos lugares, por estos días, vemos en el ministerio hombres triunfalistas caracterizados por una gigantesca pompa exterior y un permanente doble discurso que se esconde tras una sonrisa fácil y contagiosa que los asemeja más a vendedores de ilusiones o de dentífrico que a hombres de Dios. Muchos de ellos, sin embargo, difícilmente lograrían aprobar una evaluación o el juicio de sus consiervos aunque seguramente jamás se expondrían a semejante situación porque son hombres que tienen mucho que esconder...
Pablo, sin embargo, se expone voluntariamente a un juicio que tiene carácter doble:
I. El de su conducta privada y pública.
II. El de su predicación.
“Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo”, les dice como introducción. La conducta del Apóstol Pablo siempre fue respetuosa pero firme, cuidando hasta los más pequeños detalles de su vida ante todos, fueran hermanos, autoridades o enemigos…
Ese tipo de conducta solo es posible cuando las condiciones personales y el ministerio de un hombre se sustentan en dos actitudes básicas:
a) Humildad en el servicio.
b) Entereza para soportar el sufrimiento.
(Aún cuando a veces se tenga que llegar hasta el llanto por las pruebas y las asechanzas de quienes decían ser hermanos pero no lo eran…)
a) La humildad en el servicio.
Solo quien tiene la convicción de ser un siervo del Señor puede actuar con humildad.
Solo quien reconoce que está en el ministerio por llamado del Señor y no por “capacidades propias” puede vivir en humildad.
Pero no es lo que ocurre en algunos lugares y con muchos “siervos” que integran un grupo al que gustan en llamar “el liderazgo”.
En nuestros días se puede ver a quienes por poseer, según dicen, un ministerio importante lo “esponsorizan”… y para ministrarlo a los hermanos lo cotizan según sus propias tarifas, por lo tanto vivimos en días de “ministerios tarifados”; días de “ministerios con cachet”…
Días en los que lo recibido de gracia no es dado de gracia por todos. Se han olvidado, parece, que los dones que tienen no son propios.
Cuánta diferencia con el Señor Jesucristo, quien dijera: “Las zorras tienen guarida, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza”… (Mt. 8:20) y cuando encontró donde hacerlo, había sobre él un cartel escrito en tres idiomas que decía este es Jesús nazareno, el Rey de los Judíos…
Cuánta diferencia también con el Apóstol Pablo cuyas palabras a la Iglesia fueron: “… he aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación… en todo y por todo estoy enseñado… así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Fil. 4:11-13)
b) Entereza para soportar el sufrimiento.
Podrá parecer imposible para algunos y difícil de creer a otros, pero para el Apóstol Pablo el sufrimiento en el servicio fue indiscutiblemente cierto. Es que aprender a soportar los sufrimientos es parte del camino del siervo de Dios y tal vez una de las materias mas difíciles de aprobar, sobre todo porque muchas veces el sufrimiento es causado por quienes están o estuvieron muy cerca nuestro… En estos casos es cuando la palabra “asechanza” adquiere toda su dimensión.
Asechanza: Epiboule (Gr). Palabra compuesta formada por la partícula “Epi” que significa contra y “Boulé” cuyo significado es un consejo, un plan.
De allí que el significado de la palabra “asechanza” sea, literalmente “un plan en contra” de… También en nuestros días, lamentablemente, se experimentan “asechanzas” cuando lo que se expresa afecta a quienes piensan que son tan importantes que nadie puede decirles nada, ni siquiera en el nombre del Señor, mucho menos de parte de él…
No obstante el sufrimiento no es causa de tristeza, por el contrario es causa de profundo gozo.
Debido a eso dejará escrito palabras que se han proyectado a lo largo de dos mil años en relación al dolor en los creyentes: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Rom. 8: 18) o las que desde la cárcel en Roma escribiría en otra de sus cartas: “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro …” (Col. 1: 24 -25)
Así vive y piensa respecto al sufrimiento un hombre de Dios.
Así debemos vivir y pensar los hombres de Dios en la actualidad…
II. La predicación y enseñanza del Apóstol.
La calidad de un trabajo ministerial completo.
La enseñanza del Apóstol se caracterizaba por respetar la Palabra de Dios y darla a conocer sin especulación alguna. Para ser ministros de Dios útiles en la obra debemos tener la misma determinación que Pablo: predicar y enseñar las Escrituras desde el punto de vista del Señor, no del nuestro.
¡No es importante lo que opinemos nosotros de algún tema, sino qué dice Dios al respecto es lo importante…!
La calidad del trabajo ministerial de un hombre de Dios estará siempre determinado por la proporción de “palabra de Dios” que tenga su mensaje.
Es por eso que un profeta de Dios no será reconocido por las palabras que utilice, el calor de su predicación o el efecto en sus oyentes, sino por el origen del mensaje y la fidelidad de su transmisión…
Solo al comprender esto se nos hace luz lo que el Señor Jesucristo dijera: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre… Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí hacedores de maldad.” (Mt. 7: 21 – 23)
Mientras más de Dios tengamos en nuestro corazón y labios, mayor será la calidad de nuestro ministerio y la calidad de nuestro ministerio nos llevará a hablar y a vivir cada vez más la Palabra de Dios. Esto indicará si construimos con oro, plata y piedras preciosas o con lujosos listones de madera, grandes fardos de heno o enormes montañas hojarasca...
El Apóstol Pablo, un constructor que utiliza oro, plata y piedras preciosas en su ministerio les dice a los pastores: “…nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros…”
Útil: Sumphero (Gr.). Significa “Ser una ventaja”. “Provechoso”. “Conveniente”.
Rehuir: Hupostello (Gr.). Significa “Retroceder”. “Retirarse”.
De la metáfora de arriar una vela y por ello reducir la velocidad; en consecuencia ser remiso en mantener la verdad.
Es la misma palabra con la que Pablo explica la actitud de Pedro cuando dice “se retraía” de estar con los gentiles, en la Carta a los Gálatas 2: 11 – 12.
Pero si bien nada que fuese útil el Apóstol rehuía de tratar, para tener un ministerio equilibrado que bendijese a la Iglesia debía anunciar y enseñar.
ü Anunciar: Aggelo (Gr.). Significa “Informar”. “Decir”. “Proclamar”.
Varias palabras griegas, con pequeñas diferencias entre sí, se utilizan en el Nuevo Testamento para indicar el trabajo de “anunciar”, “proclamar” o “predicar”, como decimos nosotros, el mensaje.
1 Anaggelo. Se usa, especialmente, en mensajes celestiales (Jn.16:25; Rom. 15:21; 1ra. Pedro 1:12; 1ra. Jn. 1:5) lo de “Proclamar arriba”, “Informar lo de arriba”.
(Ana - Arriba /Aggelo - Informar. Decir. Proclamar).
2 Exággelo. Significa: “Proclamar fuera o en todas partes”. Tiene que ver, a veces, con el destinatario y otras con el origen del mensaje...
(Ek - Afuera/ Aggelo - Proclamar- Decir)
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis (Exággelo) las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. (1ra. Pedro 2: 9)
3 Katággelo. Kata . Palabra que indica fuerte intensidad en el anuncio. (Ver Hechos 17: 3)
“Así, pues, todas las veces que comiereis de este pan y bebiereis de esta copa, la muerte del Señor anunciáis (Katággelo) hasta que Él venga”. ( 1ra. Cor. 11: 26 )
El uso de esta palabra indica que cuando participamos de la Santa Cena no hacemos un anuncio apenas audible de la muerte del Señor sino un fuerte anuncio…
4 Parággelo. Significa: “Anunciar al lado”. “Entregar un anuncio a otro”. (Para significa “Al lado”)
Ver 1ra. Cor. 11: 17; 1ra. Tim. 1: 3; 4: 11; 5: 7; 6: 13 y 17)
“Pero a lo que están unidos en matrimonio, mando, (o anuncio o proclamo “Parággelo”) no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;… ( 1ra. Cor. 7: 10 )
Pero el Apóstol Pablo no solo predicaba, anunciaba o proclamaba la Palabra de Dios, también la enseñaba.
ü Enseñar: Didasko (Gr.). Se la utiliza con el sentido de “dar instrucción” o “dar enseñanza”.
Con esta segunda característica en su ministerio Pablo completaba lo que tenía para dar a la Iglesia.
Por lo tanto, podemos decir que:
ü “Anunciar”: Es dar a conocer el mensaje de Dios dentro y fuera de la Iglesia.
ü “Enseñar”: Es transmitir a quienes recibieron el mensaje, las bases doctrinales sobre las que el mensaje anunciado se fundamenta y sustenta.
2da. Parte del Mensaje.
La clave de la autoridad de un siervo de Dios.
Texto
20:22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
20:23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
20:24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
20:25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
20:26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;
20:27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
A veces nos preguntamos cuál es la clave por la que algunos hombres de Dios tienen tanta autoridad espiritual. La respuesta es en realidad muy sencilla:
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La dimensión de la autoridad espiritual de un hombre de Dios será el resultado que surja al confrontar la voluntad de Dios expresada por el Espíritu Santo en su Palabra, con la voluntad propia y las decisiones que tome respecto a sus planes y propósitos de vida. |
ü El resultado del choque entre la voluntad de Dios y la propia fue, es y será determinante para medida de la autoridad espiritual que tendrá cada uno, y naturalmente de dicho resultado dependerá la importancia que tendremos en los planes y en la obra de Dios. Y aunque no sea el tema de este estudio, también del galardón que recibamos cuando nos presentemos ante el Tribunal de Cristo.
Solo alguien que entiende esto puede decir: “Con Cristo estoy juntamente crucificado y ya no vivo yo, sino vive Cristo en mí. Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, al cual me amó y se entregó a sí mismo por mi” (Gál. 2:20).
A esto se refirió el Señor al decir: “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiere salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará”. (Lc. 9: 23 – 24).
Cuando se vive de esa manera pueden decirse ciertas cosas tales como que en su vida y decisiones está ligado en espíritu…
Ligar: En griego “Deo”. Significa “Atar”. “Ligar”.
Pablo no está ligado “por” el Espíritu, sino “en” espíritu…
Esto deja ver que su decisión de ir a Jerusalén está determinada por la convicción y no por una fuerza extraña que le impone actos por obligación. Algunos suelen decir “me tomó el espíritu y no pude evitar decir o hacer algo”. Pablo sabe que el espíritu de los profetas está sujeto al profeta, pero también que el profeta debe ser obediente a la Palabra del Señor…
De esta condición espiritual, es decir, del “vivir ligado en espíritu” dependerán:
1. Las decisiones. Vers. 22 y 23.
2. Las prioridades personales. Vers. 24 y 25.
3. El mensaje que se transmite. Vers. 26 y 27.
1.) Las decisiones. No son muchos los que deciden “vivir ligado en espíritu” ya que el hombre natural “no percibe lo que es de Dios” y solo anhela hacer lo que desea y a “su manera”. Son nuestras decisiones las que harán visible si aceptamos o no lo que el Señor dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mi, tome su cruz cada día y sígame”.
2.) Las prioridades personales indicarán la profundidad del compromiso del hombre de Dios con el llamado al ministerio que le hiciera. Tiene que ver con las palabras dichas en el Sermón del Monte “… buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.
3.) El mensaje que se transmite es vital para la vida espiritual de quienes escuchan, porque la edificación de los hermanos depende del contenido de verdad con el que se los instruya. El Apóstol Pablo pudo decir “estoy limpio de la sangre de todos” porque tenía en paz su conciencia ya que no había distorsionado, tergiversado, o agregado nada de tipo personal en su mensaje, sino que se había limitado a transmitir “todo el consejo de Dios”.
El Valor de la Vida propia para el hombre de Dios. (Vers. 24 al 27)
“La voluntad del Señor para la vida de los suyos, muchas veces es inadmisible a la razón humana.
Y ocurre así porque choca contra los intereses naturales, deseos y muchas veces hasta con el mas elemental instinto de supervivencia”.
Por eso es que el Apóstol Pablo dice que no estima preciosa su vida para sí mismo con tal que acabe su carrera (y el ministerio recibido) con gozo…
Preciosa: Timós (Gr.). “Valorado en gran precio”. “Costoso”.
En sentido metafórico: “Tenido en honor”. “Estimado”. “Muy querido”.
“…de ninguna cosa hago caso, ni estimo “timós” mi vida para mi mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. Lo más importante para el Apóstol no era su propia vida sino el ministerio recibido del Señor en el que debía invertirla.
En el corazón del Señor, nuestra carrera y ministerio NO SON PARA QUE ALCANCEMOS NOTORIEDAD U OBTENGAMOS HONORES, sino para dar a los demás lo que él por su Espíritu nos dio… “De gracia recibisteis, dad de gracia…”
Captar la diferencia y decidirse a vivirla determina si alguien sirve al evangelio o se sirve de él…
El Apóstol sabe lo que es servir al evangelio y lo expresa con palabras muy claras. “Por tanto yo os protesto”…, les dice, “que estoy libre de la sangre de todos”...
Protesto: Martiromai (Gr.) “Testificar”. Con la connotación de una declaración solemne, en este versículo, Pablo está diciendo “testifico”.
Estoy libre de responsabilidades sobre (por) la vida de ustedes. Porque no me retraje (rehuí) de anunciarles TODO el consejo de Dios”.
Consejo: Boule Proviene de una raíz que significa “una voluntad”. De allí “consejo”.
En días como los actuales en los que el mensaje de muchos solo trata de unos pocos temas siempre relacionados con el poder, el dinero o la notoriedad terrenal; Pablo sigue diciendo “anuncien todo el consejo de Dios”, es la única manera de no tener parte ni responsabilidad por los tropiezos, pérdidas o errores de otros…”
3ra. Parte del Mensaje.
Preocupación por los días venideros.
Texto
20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.
20:29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.
20:30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.
20:31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.
20:32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.
El
siervo de Dios no solo ve sus propios días sino los que vendrán.
Todo lo indicado hasta ese momento por el Apóstol Pablo tenía que ver con su ministerio y la santidad con la que él, como ministro lo había desarrollado.
Pero un hombre de Dios no solo ve su propio tiempo sino el que vendrá después que el pase, como consecuencia define con precisión las cosas y actúa en dos pasos:
Les brinda un consejo y les encomienda una tarea.
Ambos están fundamentados en profundas razones espirituales.
A) El Consejo.
1. “Mirad por vosotros y...”
2. (Mirad) “por todo el rebaño” en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos”.
Por eso es que tiempo después escribirá a Timoteo estas palabras:
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1ra. Tim. 4: 16).
B) La Tarea.
3. “Apacentar (“poinaíno” -Gr-) la Iglesia del Señor”.
4. “La cual el ganó por su propia sangre”.
Dos palabras en el N.T., se usan para “apacentar”:
a) Bosco. De “Boo” alimentar”, cuya función especial es la de proveer comida.
b) Poinaíno. Que indica “Actuar como pastor”. Es la que utiliza aquí.
No solo habla de alimentar sino de cuidar de manera amplia. Defender. Incluye el hecho de alimentar pero es más que esto.
“Porque yo sé que después de mi partida...” “se producirán problemas muy serios”, parece estar diciendo, que tendrán dos características:
1. “entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño”.
2. “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.
Rapaces: Barús. Significa: Pesados. Gravosos. El Nuevo Testamento Interlineal traduce la palabra como “Temibles”.
Estos “lobos rapaces” son hombres impíos disfrazados de “siervos de Dios” que ponen sobre los hombros de los hermanos cargas económicas enormes, cargas horarias absorbentes y aún cargas de servicio excesivas, y todo esto ocurre porque dicen que es para la obra del Señor… Aún cuando los mandamientos de Dios “no son gravosos” según se registra en 1ra. Juan 5: 3, estos “lobos rapaces” agravan su mano sobre la vida de los creyentes y se transforman en verdaderos “yuppies evangélicos” que han ingresado al ministerio, capaces de presentarse liberales en todo pero absolutamente ortodoxos en una sola doctrina: la de la ofrenda y el diezmo, a lo que agregan el pago de entradas a sus recitales, congresos, encuentros, “siembras”, etc.
Pero si es preocupante que los lobos rapaces ingresen a la Iglesia sin que nada ni nadie se los impida, sea porque no se los ve o porque no se los quiere señalar para no tener problemas personales, con lo cual comprobamos que la política ha ingresado de lleno al ministerio; mas preocupante aún es lo que el Apóstol dice a continuación, “de entre ustedes mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.
Y decimos que es mas preocupante porque la expresión del Apóstol nos hace ver lo fácil que es para algunos desviarse de la doctrina cuando cambian el propósito; en lo “deformable” que se puede llegar a ser cuando alguien se aparta de la verdad tras su propio corazón que como se sabe es “engañoso y perverso mas que todas las cosas”. (Jeremías 17: 9)
Cuando un Pastor se desvía en este sentido, las consecuencias serán terribles no solo para él sino para quienes lo sigan…
Mientras Pablo se ocupó de transmitir “todo el consejo de Dios” a la Iglesia para guiar a los discípulos tras los pasos del Señor; los hombres que quieren arrastrar tras de sí a los discípulos deben hablar cosas “perversas” según traduce la versión Reina Valera 1960.
La palabra traducida como “perversa” es muy significativa.
Perversas: Diastrefo (Gr). Significa: Distorsionar. “Diastrefo” es una palabra compuesta por otras dos: 1) “dia” que significa “a través”. 2) “strefo” que significa “girar” o “dar vuelta”.
Por eso es que esta clase de hombres hablan cosas “giradas a través” o “dadas vueltas” o “distorsionadas” que es lo mismo, para lograr que los discípulos los sigan a ellos en sus empresas personales, en lugar de seguir al Señor hacia la vida eterna.
Pero en sus palabras finales Pablo les da la manera de defenderse: “Velad, acordándoos” de las palabras con las que los he amonestado de día y de noche mientras les transmitía “todo el consejo de Dios”…
Velar: Gregoreo (Gr). Significa: “Un mantenerse despierto”. “Vigilancia espiritual”.
Amonestar: Nouthesía (Gr.). Significa: “Poner en la mente”. No reprender ni maltratar sino poner en la mente de las personas lo que necesitan para crecer espiritualmente.
Pero la defensa de la Iglesia y su salud espiritual no solo tiene que ver con hombres íntegros sino con la Palabra de Dios que es eterna y todopoderosa, por ello agrega “Y ahora… os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia que tiene poder para sobreedificarlos…”
Encomiendo: Paratíthemi (Gr.). Significa: “Poner cerca”.
La única manera por la que un siervo de Dios no caerá es que haya sido puesto y “esté cerca” de Dios, pero también de “la palabra de su gracia que tiene poder para sobreedificarlo…”
Todas las Escrituras abundan en expresiones sobre lo que significan las Escrituras para quienes viven en y por ellas.
4ta. Parte del Mensaje.
Palabras finales y despedida.
1. No he codiciado bienes materiales de ningún tipo, les dice.
2. He cubierto mis necesidades y la de quienes colaboraban conmigo trabajando con mis propias manos, agrega.
Cuanta dignidad y valor tienen sus palabras.
Cuanta honra representan estos hombres delante del Señor…
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Quien había enseñado que el obrero es digno de su salario no utiliza para sí mismo ese derecho y así, sin proponérselo, se engrandece ante los ojos de quienes le escuchan. De esta manera cumplía lo recibido directamente del Señor:
“Mas bienaventurado es dar que recibir …”
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El presente material fue utilizado para la edificación de Pastores y Obreros de la Asociación de las Iglesias de los Cristianos de la Fe Evangélica (A.I.C.F.E.) de:
1. Regional Córdoba.
2. Regional Buenos Aires.
3. Regional Misiones.
4. Regional Chaco.
5. Iglesia “Jesús es el Camino” (Ciudad de Córdoba).
6. Iglesia en Santa Isabel (Pcia. de la Pampa).
7. Iglesia en América (Pcia. de Buenos Aires).
8. Reunión con aspirantes a misioneros en Córdoba, Agosto de 2008.
Puede ser utilizado libremente mientras sea sin fines de lucro y manteniendo la totalidad de su contenido, para la edificación de Obreros Cristianos.
Pr. Horacio D. Pastor
Presidente de la A.I.C.F.E.