EN LAS SENDAS
ANTIGUAS ESTA LA VERDAD![]()
LA CALIDAD DE LOS DÍAS ACTUALES.
Cada época histórica se ha caracterizado por particulares aspectos. La actual, que no puede ser la excepción, tiene como señal distintiva la ambigüedad de principios y la carencia de valores absolutos. Es la razón por la que a la actual muchos la definen como “posmoderna”. La denominan así porque en ella todo lo que hasta hace algunos años era perfectamente definido, claramente reconocido y diferenciado de lo demás, todo lo que tenía un perfil neto hoy ha perdido esa condición y cuenta con la aprobación de gran parte de la sociedad, que se agrada en la condición “aguada” o “light” que el posmodernismo ofrece. Algunos ejemplos bastarán para ilustrarlo, el matrimonio tiene su alternativa posmoderna en el “vivir en pareja cama afuera”; el padre o la madre separados, en lugar de presentar a sus “amantes” “están de novios”; las ideologías como tales han desaparecido y en su lugar vemos mezclas sorprendentes y aún en la Iglesia del Señor comprobamos un hecho semejante a la desaparición de ideologías en la sociedad, ya que las doctrinas neotestamentarias están siendo reemplazadas en muchos púlpitos por la adaptación de promesas correspondientes al Israel del Milenio que, forzándolas, se intentan aplicar a nuestros días. En general los famosos opinan descaradamente sobre todo mientras los sabios quedan olvidados en sus laboratorios, como alguna vez dijera Salvador Dellutri o como podemos agregar hoy al referirnos a la Iglesia del Señor, en sus Seminarios. También la verdad tiene su alternativa, ya no se trata de la verdad o la mentira, sino “de la verdad de cada cual”; es por eso que una de las preguntas mas curiosas por estos días es : ¿ Cuál es su verdad ? La hace el periodista al entrevistado, el juez al acusado y el sociólogo al hombre de su tiempo.
Aún entre los ministros del Señor se suele escuchar, lamentablemente, la misma pregunta, mientras algunos de los famosos utilizan palabras groseras o “malas palabras”, como decían nuestras madres, para transmitir “sus propias verdades” desde el púlpito ...
Y como si la verdad fuese una cuestión de definición personal, hasta Pilato, el mayor homicida de la historia tuvo la osadía de preguntar al Señor “¿ Qué es la verdad ?”, queriendo aparentar una profunda capacidad de reflexión pero ignorando que la verdad no es una cosa, ni una posición, ni siquiera la interpretación tendenciosa de hechos que al relatarse se presentan incompletos o con elementos convenientemente disfrazados ... La Verdad es una persona y su nombre es Cristo, quien es, además, “el Camino, la Verdad y la Vida ”. Y si La Verdad es una persona, pero esa persona también es “el Camino y la Vida” : ¿ Es tan difícil comprender que “el Camino” debe andarse y “la Vida” vivirse en la “Verdad” ...?
¿ Por qué vemos a tantos cristianos pronunciando la Verdad con sus labios pero andando su camino y viviendo la vida sin sujetarse a ella ... ?
A la sencillez de la Verdad la vemos hoy transformada en muchos ámbitos “evangélicos”, de tal manera que inevitablemente debemos aceptar que estamos ante una nueva etapa del camino de Caín; en la continuación del propósito de lucrar con el error del Pueblo de Dios que iniciara Balaam y ante la inevitable certeza que habrá muerte porque se reiterará la contradicción de Coré ... según señalara Judas en su carta. Todo esto sucede mientras los posmodernos nicolaítas proponen acordar con el paganismo de la mano de los políticos de turno y buscan tomar parte en sus actividades como excusa para darles lugar en las de la Iglesia del Señor. Simultáneamente, falsas profetisas como Jezabel enseñan a adulterar al pueblo manipulando prácticas y doctrinas y crece de forma sistemática y regular un gigantesco castillo en el aire llamado iglesia de Laodicea, que se ve a sí misma como la exclusiva poseedora de la visión para su tiempo porque tiene en su mano la “televisión cristiana” o buena parte de la comunicación radial. Esto le hace pensar que es “grande”, “moderna”, “sociable”, “aceptada”, “fuerte” y “rica”, y que en consecuencia no necesita de nadie, aunque la Verdad de la Palabra del Señor denuncie la corrupción, insensatez, tibieza y ceguera que hay en su seno ... ( Apocalipsis 2 y 3 )
¿ De qué hablamos ... ? ¿ De algo inexistente, lejano o irreal ? No, hablamos de los males de la Iglesia contemporánea, una iglesia en la que algunos mensajeros triunfalistas pretenden cambiar el Evangelio que el Señor Jesucristo trajera y los Apóstoles afirmaran y transmitieran, por un “Evangelio New Age” que en realidad no es Evangelio, sino una creación híbrida, propia de políticos religiosos que disfrazados convenientemente de predicadores se adueñaron de algunos púlpitos. Este Evangelio New Age es curiosamente funcional “a las necesidades de los políticos profesionales que forman parte del sistema”. Lo que decimos es que, en lugar de una Iglesia que vive y pronuncia la Verdad, una buena parte de la Iglesia de nuestros días se ha degradado para transformarse en una entidad negociadora, amiga de los injustos y cómplice de gente impresentable; en síntesis, una parte de la iglesia conocida como “evangélica” se ha vendido porque sus dirigentes se vendieron al decidir que era un buen negocio predicar un falso pero redituable evangelio. Podría decirse que lo que estos falsos maestros predican es un “no evangelio” que en lugar de señalar el pecado del hombre para su salvación eterna, buscan agradar a ese hombre adormeciéndolo al igual que a Sansón, para ofrecerle un simple bienestar tan pasajero como terrenal, pero que no toma en cuenta el terrible final que le espera ...
Si tan solo leyéramos bien la Palabra del Señor, ¡cuánta sanidad espiritual habría en la Iglesia ...!
Si tan solo leyéramos bien la Palabra del Señor, ¡cuánta integridad y verdad habría en la Iglesia ...!
Si tan solo leyéramos bien la Palabra del Señor, ¡cuánta salvación en lugar de falsas caricias encontrarían los pecadores en las Iglesias ...!
“PORQUE LAS COSAS QUE SE ESCRIBIERON ANTES, PARA NUESTRA ENSEÑANZA SE ESCRIBIERON, A FIN DE QUE POR LA PACIENCIA Y LA CONSOLACIÓN DE LAS ESCRITURAS TENGAMOS ESPERANZA”.
( Rom.15: 4 )
Como muchos saben, paciencia es en griego “hupomone” y significa “permanecer debajo”; mientras que consolación es “paraklesis”, palabra con un significado sorprendente: “llamar al lado”. De esta manera podríamos entender que el texto citado de la Carta a los Romanos puede leerse así: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por “permanecer debajo” y “llamar al lado” a las Escrituras tengamos esperanza”.
Estos son pues, los días en que debemos mirar el pasado para recibir revelación sobre el futuro. Definitivamente coincidimos con quienes dicen que todo pueblo que olvida su historia ( su pasado ) está condenado a reiterar sus errores. La Iglesia no tiene su historia a partir de Pentecostés, sino desde los días en que el Pueblo de Israel solo era una promesa aún no pronunciada. Allí está, junto a los antecesores del Pueblo de Israel nuestro pasado y es a él a quien el Apóstol Pablo se refiere cuando escribe las palabras que citamos. En ese antiquísimo pasado correspondiente al primer pacto es donde se encuentra la explicación a los problemas de la Iglesia de nuestros días y la respuesta acertada para ellos. Solo hay que buscar con la guía del Espíritu Santo entre las cosas que se escribieron antes para no errar hoy ...
LOS DÍAS ACTUALES SON COMO LOS ANTIGUOS DE JEREMÍAS.
Nos deja sin palabras leer los capítulos cinco, seis y siete del Libro de Jeremías porque vemos cómo el Profeta protesta, señala, grita, llora, proclama y levanta la Verdad delante del pueblo, de los sacerdotes y del rey pero nadie lo escucha ... Entonces, solo entonces dice lo que no quisiera haber dicho, hace oír las palabras que no quisiera jamás haber pronunciado, pero debe hacerlo porque el Señor se lo demanda y ante ello no hay opción : “Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso ... Huid, hijos de Benjamín, de en medio de Jerusalén” ... ( 5: 30 - 6: 1 ).
¿ Qué hicieron los profetas ?
Rebelándose contra el Señor se negaron a profetizar la Verdad del inminente juicio que se acercaba al Pueblo por causa de sus pecados y cuando el Profeta Jeremías por palabra de Dios lo hizo, anunciando la destrucción, dijeron “El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre ...” ( 5: 12 ).
Como en los tiempos pasados, lo mismo hacen y dicen los falsos profetas de hoy: Hablan a una Iglesia a la que engañan y dicen “No veremos males sino que una gran bendición se acerca para toda Latinoamérica y especialmente sobre Argentina; la pobreza económica se transformará en riqueza y la tierra sanará de su maldición porque le quitaremos al diablo lo que él tomó”. Así alejan a muchos cristianos de la humilde dependencia del Dios verdadero quien nos dice que al ser “peregrinos y extranjeros sobre la tierra” debemos alegrarnos con tener lo suficiente, tal como creyera el Apóstol Pablo cuando dijo que “esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”.
¿ Cómo dirigían al pueblo los sacerdotes ?
Lo hacían muy superficialmente, curaban livianamente los pecados y la idolatría. Lucían una actitud triunfalista mientras la desgracia estaba a las puertas diciendo “ Paz, paz ...” según lo que los profetas profesionales hablaban, mientras tanto el Señor, por medio de un verdadero Profeta decía “ No hay paz ” ( 6: 14 ).
Los Sacerdotes eran al Pueblo de Judá lo que los Pastores son a la Iglesia hoy. Como dijimos, en demasiados lugares se anuncia “una lluvia de prosperidad económica que traerá una gran bendición sobre Latinoamérica toda” pero se olvidan que donde faltan valores morales y espirituales, la riqueza produce vicios en lugar de dignidad y obediencia, trae males y no bendición ... Estos Pastores, como los sacerdotes del pasado curan livianamente la herida de pecado en la Iglesia y aunque proclamen “Paz, paz ...”, ciertamente no habrá paz. Son hombres que aprovechando sus grandes tribunas y medios de comunicación, prometen mucho a la gente, le dan poco pero le exigen todo ...
Finalmente : ¿ Qué deseaba el pueblo ?
El pueblo no se diferenciaba de sus dirigentes, ellos deseaban oír cosas agradables y eso era lo que “los profetas profesionales profetizaban” y “los sacerdotes triunfalistas enseñaban”. De esta forma, el pueblo de Dios mantenía una vida mediocre en lo espiritual y en las falsas enseñanzas encontraba un alivio terrenal que los satisfacía ... Por eso podemos advertir el dolor de Dios al decir: “ Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Los sacié y adulteraron ... Como caballos bien alimentados cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo ” ( 5: 7 y 8 ). Con estas palabras el Señor indica el cuál es el último de los escalones de la degradación moral del hombre de su pueblo, que había empezado por parte de los dirigentes espirituales con “simples y casi inocentes distorsiones a la Palabra de Dios para hacerla mas atractiva al hombre de su época”. Como entonces, hoy también a la Palabra de Dios se le agregan atractivos “aderezos humanistas” hasta que los “aderezos” llegan a ser mas importantes que la doctrina misma porque enfatiza lo que la gente desea: prosperidad económica, ausencia de problemas, logros en la vida, aspiraciones estas que todo ser humano tiene sin necesidad que Cristo entre a su vida. Pero si lo que enseñan los modernos predicadores de “aderezos humanistas” fuese verdad : ¿ Qué sucedió a los héroes de la fe enumerados en Hebreos capítulo 11 ? ¿ Cómo hicieron para vivir sin tales “aderezos” y alcanzar el reconocimiento del Señor ... ? ¿ Fueron triunfadores a la luz de estas nuevas teorías evangélicas o fueron perdedores ...?
EL ÚLTIMO INTENTO DEL SEÑOR.
“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál será el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá. Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo ...” ( Jeremías 6: 16 – 19 )
Tal como ocurrió al Pueblo entonces sucederá a la Iglesia contemporánea ... Vienen males sobre una gran parte de la Iglesia Evangélica Latinoamericana porque a causa de sus dirigentes se desvió del Camino Angosto y a medida que pasa el tiempo se aleja mas de la Verdad. Tenemos congregaciones tan ignorantes de la Palabra del Señor que han llegado al punto de ser ciegas y por ello prefieren “las falsas verdades enseñadas por sus ministros fraudulentos” y no la Verdad que nos hace libres ... ¡ No viene bendición sobre la Iglesia sino disciplina ... ! La idolatría se ha infiltrado por medio de ciegos ministros del error. La idolatría de hoy es la distorsión de la Verdad y por ello vemos que a elementos simplemente utilizados por el Señor como figuras o símbolos de verdades espirituales se les asigna poder para lograr resultados. Mientras tanto se realizan multitudinarios encuentros y se le miente a sus asistentes haciéndoles creer que Dios está “en esos grandes cultos” olvidando que el Señor no se complace tanto en los holocaustos y sacrificios como en que se obedezca su Palabra, “Porque como pecado de adivinación es la rebelión y como ídolos e idolatría la obstinación”. Y por cuanto la Palabra de Dios se desecha, Dios desecha a los que lo hacen ... ( 1ra. Samuel 15: 22 – 23 ).
Se anuncian días de fiesta, se acercan días de dolor ...
Proclaman la llegada de victorias, estamos próximos a vergonzosas derrotas ... Predicen la llegada de riquezas pero nos encontramos a las puertas de la mas grande de las pobrezas, porque hemos cambiado la Verdad de Dios por falsas enseñanzas y mezquinas pretensiones de hombres que dicen “Dios ha dicho” y en realidad Dios no habló ...
Pero aún estamos a tiempo ... Solo hay que volver a las sendas antiguas.
Dios hace un llamado a los Profetas del optimismo fraudulento para que aprendan de “las cosas que se escribieron antes” y traigan luz y no tinieblas.
A los Pastores y Predicadores triunfalistas el Señor hace el mismo llamado, deben volverse de inmediato a las sendas antiguas y enseñar a la Iglesia a corregir sus pasos mediante “las cosas que se escribieron antes” porque allí sobran los ejemplos sobre las consecuencias que traen la santidad o el pecado.
Finalmente el toque de trompeta es para la Iglesia toda: Busquen al Señor de las antiguas sendas y en la Palabra escrita del pasado, ya que es la única forma de evitar que Dios sacuda vigorosamente su mano de juicio para limpiarla.
En nuestras decisiones está la bendición o la maldición.
El que tenga oídos para oír, oiga ...
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Pr. Horacio Pastor